jueves, 12 de noviembre de 2009
Guti y el veterinario
Pienso que en realidad, de no haber traído la capota del auto cerrada, él nos habría matado a todos en un santiamén, dijo rascándose la parte de la nuca que no le cubría el sombrero. Pero el veterinario no lo escuchó, estaba concentrado tratando de parar la emorragia del muslo izquierdo del pequeño mono. No se preocupen, dijo como si hablara con televidentes más que con aquellas personas que lo rodeábamos. Creo que sobrevivirá, más porque sé que Guti es muy luchón que por cualquier otra causa. Guti, supongo, era el nombre del animal. Ni siquiera tendrán que pagarme lo de las curaciones, añadió, porque el parque contrató un seguro médico para Guti. Nadie lo había notado sino hasta que el veterinario levantó al mono en sus brazos para meterlo en la pequeña jaula que llevaba en la caja de la camioneta: se había quitado la chamarra para ennvolver y cobijar a Guti como si se tratara de un bebé.
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