¿Qué voy a contarte que no sepas ya de antemano? Ya sabes cuál es mi tema. Esos números de metal, la estación, los arcos, la cafetería repleta de obreras de la maquiladora. La noche colgándose del tintineo apagado de los vasos contra las esterillas de papel rosa de las mesas...
Los lunes, los andenes están despejados, no encuentras al compasionario con su libreta de tapas negras junto al registro de visitantes y proveedores y entonces, ante tal ausencia, yo voy, por decirlo de algún modo, feliz, dichoso, haciendo mi recorrido, como patinando en una pista de hielo.
En los altavoces ponen música de los Rolling Stones. Cuando estoy en la cabina reclino el respaldo hacia atrás y me calo la gorra. Aquella ociosidad es importante, al menos para mí...Nunca me he quedado dormido.
Siempre pienso en el recorrido que hacen los enamorados, aunque también he visto que se suben a los carros señoras y señores, jóvenes solos. Cuando entro siempre voy pensando en el resplandor del sol cuando uno sale del tunel y oye las risas de las personas. ¡Qué alegría!
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